viernes, junio 11, 2010

Fenómenos de ser

Tengo que pensarme, tengo que pensarme dentro del mundo. Constantemente tengo que pensarme, pero casí nunca nadie me lo pide. Dentro del proceso de pensarme, lo puedo hacer a través de los temas: rótulos ya establecidos de las formas, ires y venires, del mundo. Tengo que pensarme, quien soy, como soy, que hago y porque lo hago. Y como tengo que pensarme, entonces me preguntaré a mi mismo muchas cosas!

Quien es Francisco Paillié Pérez?

- Siempre he considerado que ese tipo de preguntas no dicen nada de nadie, aún cuando su pretensión es decir todo de ese alguien. Si tuviera que decir quien soy, podría hacerlo desde la posición que me da el decirle a alguien que soy un lector empedernido, un adicto a la conexión a internet 24 horas 7 días a la semana, que soy psicólogo-filósofo-cuentero. Pero no me gusta, eso. Podría decir también que soy santandereano, que tengo 25 años, que me gusta la misma música desde que tengo 12 años, que vivo sólo, que me creo libre, que me gustan las hamburguesas y la pizza; y así podría continuar describiendo y diciendo cosas que aún cuando me configuran, no son quien soy. Así que tendría que abusar del palíndromo del dios cristiano y decir que YoSoyQuienYoSoy. Mejor dicho, yo soy Francisco Paillié Pérez y todas esas cosas son yo, porque yo soy todas esas cosas, un conjunto, único, de cosas generales y genéricas.

Nombres /1 A la casa de los nombres acudían, queriendo llamarse, las personas y los bichos y las cosas. Los nombres tintineaban, ofreciéndose: prometían buenos sones y ecos largos. La casa estaba siempre llena de personas y bichos y cosas probándose nombres. Helena soñó con la casa de los nombres y allí descubrió a la perrita Pepa Lumpen, que andaba en busca de un nombre más presentable. Eduardo Galeano

Y si eso es tan claro, por qué el uso del seudónimo?

- Este Francisco Paillié Pérez que yo soy, el nombre que uso, es el mismo nombre de mi papá (sin el apellido de mi mamá, claro está) y este a la vez es el mismo nombre de mi abuelo (sin el apellido de mi abuela) y este es el mismo nombre de mi bisabuelo. Según entiendo el mismo nombre se ha rotado de el padre al primer hijo y de el, quien se vuelve padre, en algún momento de su vida, a su último hijo (nunca logré entender como sabían que iba a ser el último y no el segundo o el tercero o algo así, pero parece ser que lo saben, y así se va rotando el nombre). Bajo esta misma formula de cómo el nombre se va rotando, entonces también se va rotando el seudónimo, pero siempre con un claro diferencial, ya que se escribe y se pronuncia diferente! Si, yo lo sé, es una gran tontería sentir que una cosa como una letra, dentro de un seudónimo sea algo importante; aunque si bien es cierto que es una gran tontería, es algo que toma mucha importancia dentro de el logro de enmarcar una identidad.

Pero entonces quiere decir usted que si es necesario tener un nombre? No había dicho todo lo contrario?

- Si, había dicho todo lo contrario, por un asunto de vacuidad: Todo lo vacío, está lleno de vacío, si no no podría estar vacío. Es tan necesario, como innecesario, tanto así como trabajar, escribir, pensar, sufrir, sonreir, llorar, y todas las demás cosas del ser humano. Definirse es una de las más importantes; la diferencia para mí radica en definirse uno a uno mismo (como usted y yo, que nos definimos como iguales en esta entrevista), pero no dejarse definir por los demás.

Entonces, finalmente como se define?

- Me defino como yo. Me defino, como yo he querido definirme. He tratado todo el tiempo de ser quien yo quiero ser, de puertas para afuera y de puertas para adentro. Considero que todo principio de los fenómenos de el ser humano, radican en un problema de la definición del ser humano, acerca de si mismo. Yo me he definido como YO en mis actividades laborales, académicas, familiares. Ahh, y claro está, no es sólo definirse, es ser coherente con la forma en que nos definimos.

Es cierto, esto que digo. Mejor dicho, también estoy de acuerdo con que el asunto de definirse es el principio de todos los fenómenos; en el trabajo nos definimos a diario con nuestras habilidades, en nuestra familia con nuestros roles. Todo el tiempo nos definimos, pero cuál es la ruta de este proceso?

- Fácil mi mismo, la ruta de este proceso es la de empezar por valorarse y conocerse a uno mismo, definirse, para poder redefinirse entre los demás; porque indudablemente todo el tiempo estámos en constante comparación, nuestra dignidad y valor en el mundo es personal pero a la vez es compartido. Es único, pero al tiempo es general.

De donde salen estas ideas?

- De todos lados y hacía cualquier lugar.

Y donde quedan guardadas?

- Principalmente, quedan guardadas en las páginas de los libros de los infinitos autores, que escribirán, dirán, compartirán la información. Y cuando los libros se acaben, entonces quedarán los demás espacios, los videos, las páginas web, los libros ilegales y escondidos, las piedras, las hojas de los árboles, los edificios y las casas, los recuerdos, las mentes, las ideas, los cambios, las formas en que vivímos; finalmente es en todas estas en donde importan, porque los libros se pueden quemar, se los pueden comer las polillas, se pueden perder, pueden ser robados de las bibliotecas, pero las ídeas estas quedan, se convierten, se superan, se transforman.

Por eso es que escribe?

- Si, también por eso es que escribo. Escribo porque me gusta, porque hago parte de ese grupo de personas que conocímos la libertad de el espacio virtual, que siempre es superior al de el espacio físico, pero sin embargo es digno de otros cuidados. La palabra libre puede ser vacia, así como los hombres libres pueden ser vacios. La palabra sin límite puede ser dolorosa, así como los hombres sin límite pueden ser peligrosos.

Entonces cuál es el sentido de todo esto? , para que estudiar si se pierde la libertad, para que leer si se acaba el mundo pero las palabras siguen?

- Justamente, para eso: Para seguir. Para irse, para perder la libertad. Sólo cuando la libertad se pierde (no quiero decir cuando se pierde el hecho de ser libre, sino la libertad como concepto), sólo en ese momento nos redefinimos, sólo en ese momento sómos quienes querémos ser.

Yo sueño que estoy aquí, de estas cadenas cargado; y soñé que en otro estado más lisonjero me vi. ¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son” decía Calderón de la Barca.

- Exacto, el rey se sueña rey, porque en su vida de rey no es libre, pero en sus sueños si. Cada uno se sueña quien quiere soñarse. En la vida que me tocó, me he soñado como un escritor de un blog (que es un lobo), como un asiduo habitante de las redes sociales virtuales (que es un amigo), como un pequeño informante de las redes informativas virtuales (que es un desentendido @PakikoP), como un académico en formación en las universidades y academias, como un psicólogo idóneo en el trabajo, como un filósofo profundo en las conversaciones, como un santandereano orgulloso en las geografías, como un cuentero maravilloso en las artes y funciones. Me he soñado, porque tengo la posibilidad de soñarme, porque creo que lo puedo hacer. Porque no necesito citarme a diario, ni citar referencias para poder vivir tranquilo, como yo. Porque el destino no me definió aún cuando me configuró.

Porque puede entrevistarme a mi mismo cuando quiero, cuando puedo, cuando debo.

- Así, es. Gracias por la charla, espero que le sirva mucho.

Y así termine la entrevista conmigo mismo, me paré y me sonreí desde lejos, esbozando una sonrisa socarrona, esperando que las preguntas fueran tan vacias como llenas, tan dicientes como fantasmas, tan reales como las alucinaciones, tan valiosas como lo gratis, tan dicientes como el silencio. Me pensé nuevamente y me ví de día, caminando por las calles de Bogotá, esta ciudad capital que habito en el día dentro de un cubículo y que sueño de noche fuera de ella alrededor de una fogata, aullando como un niño a una luna, a la luna, a cualquier luna, esperando que llegue el final, para poder empezar. Mientras tanto, dejaré este texto en www.lacuevaenlaestepa.blogspot.com.

Francisco Paillié Pérez / Junio 2010

Nombres /2 Arturo Alape me cuenta que Manuel Marulanda Vélez, el famoso guerrillero colombiano no se llamaba así. Hace cuarenta años, cuando se alzó, él se llamaba Pedro Antonio Marín. Por entonces, Marulanda era otro: negro de piel, grandote de tamaño, albañil de oficio y zurdo de ideas. Cuando los policías golpearon a Marulanda hasta matarlo, sus compañeros se reunieron en asamblea y decidieron que Marulanda no se podía acabar. Por unanimidad le dieron el nombre a Marín, que desde entonces lo lleva. También el mexicano Pancho Villa llevaba el nombre de un amigo que le mató la policía.
Nombres /3 Me firmo Galeano, que es mi apellido materno, desde los tiempos en que comencé a escribir. Eso ocurrió cuando yo tenía diecinueve años, o quizá apenas unos días, porque llamarme así fue una manera de nacer de nuevo. Antes, cuando era un chiquilín y publicaba dibujos, los firmaba Gius, por la difícil pronunciación española de mi apellido paterno (Hughes se llamaba mi tatarabuelo galés, que a los quince años se hechó a la mar en el puerto de Liverpool y llegó al Caribe, a Santo Domingo, y tiempo después a Río de Janeiro, y finalmente a Montevideo. Allí arrojo su anillo de masón al arroyo Miguelete, y en los campos de Paysandú clavó las primeras alambradas y se hizo dueño de tierras y de gentes, y hace más de un siglo murió, mientras traducía al inglés el Martín Fierro). A lo largo de los años he escuchado las más diversas versiones sobre ese asuntito de mi nombre elegido. La versión más necia, me ofende a la inteligencia, me atribuye una intención anti-imperialista. La versión más cómica supone fines de conspiración o contrabando. Y la versión más jodida me convierte en la oveja roja de mi familia: me inventa un padre enemigo y oligárquico, en lugar del padre real que tengo, que es un tipo macanudo, que siempre se ha ganado la vida con su trabajo o con la buena suerte que tiene en la quiniela. El pintor japonés Hokusai cambió de nombre sesenta veces por celebrar sus sesenta nacimientos. En el Uruguay, país formal, lo hubieran enjaulado por loco o alevoso simulador de identidad

Eduardo Galeano (El Libro de los Abrazos)

4 comentarios:

gaby saenz dijo...

wow!!!

cibersan dijo...

esta chevere tu blog... segui posteando.

ahi te dejo para que lo cheques:

www.tumentepoderosa.blogspot.com

fer

BENHUMEA dijo...

Q bien, me ha encantado y mas por que justo ahora en este preciso instante estoy leyendo ese libro maravilloso de Galeano.

Maravillosa entrada, me permito invitarte a que visites mi blog.

Un besazo.

Calígine dijo...

Mucho Gusto.